Description
No estamos seguros de qué nos quiere decir esta suricata con su mirada. Pero sabemos que, al menos entre sí, estos animales de la familia de las mangostas son grandes comunicadores. Sus chillidos, ladridos, chasquidos y canturreos pueden sonar caóticos al oído humano, pero un clan de suricatas (que suele constar de una docena de individuos, pero puede llegar a los 50) es una máquina social bien engrasada. Las suricatas dominantes, que habitualmente son hembras, utilizan sonidos concretos para coordinar la caza grupal de larvas y otras delicias parecidas. Algunos de los miembros actúan como centinelas para avisar al clan contra los depredadores que se acercan mediante sonidos precisos que indican si la amenaza está cerca o lejos o de qué tipo de animal se trata. Al igual que otros mamíferos feliformes como ellas, las suricatas también bufan a sus congéneres de otros clanes o ronronean en compañía de sus amigos y familiares.